Las ideas corren por la masa gelatinosa del cerebro, corren tan rápido como la velocidad de un rayo o de un impulso electrico coordinado. Y de allì se vienen a fijarse delante de si, en la mente, como suspendidas en el aire bajo un aura iluminativa. Las ideas entonces se forjan, se forjan a partir del intelecto, y entonces se convierte en impulso motriz en las manos, motivan al escritor a usar su pluma o teclado, invitan a la acción, hacia el movimiento.
Las ideas son animales fantasticos. Reposan durante el tiempo que su creador les estime conveniente, y ven la luz en cualquier instante. ALgunas son fugaces y cruciales. Otras son permanentes yvan en busqueda de pulimiento, de desbaste, de afilar su punta certera.
Las ideas deben tener un habitáculo y por eso he creado este para las mias...
miércoles, 13 de mayo de 2009
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